Lo del título del post, ya sabéis por qué viene. Se trata de un raro ejemplar de árbol de Navidad, de los que no necesitan agua ni ningún cuidado especial. Bueno, sí, algo de masilla cuando pasen las fiestas (aunque también puedes aprovechar la alcayata de algún cuadro que tengas colgado). Unas gomas (o unas cintas), unas chinchetas... y a colgar adornos!
Dentro de un rato voy a comprar los primeros adornos de Navidad, eso sí, para customizar, ya veremos en qué queda la cosa. Feliz miércoles!












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2 comentarios:
Nos lo tienes que enseñar. Un beso, Ana
Qué chulo. A mí, que no me gustan los árboles de Navidad tradicionales, todas estas ideas alternativas me encantan.
Me encantará comentar esta entrada contigo