Si no tienes cabecero, píntalo... Una idea del Hôtel Joyce, en Paris

Una imagen vale más que mil palabras, así que empecemos por las imágenes:





En el Hotel Joyce, la imaginación ha superado a los recursos (aunque no dudo que los tengan). La pared trasera de la cama reproduce un clásico palacete francés, con sus cabeceros trabajados, molduras en las paredes y estanterías repletas de libros. Con una plantilla o a mano alzada es posible crear los escenarios más inesperados. ¿Lo mejor? Su bajo coste y el hecho de que no cargan la estancia. Si te gusta la idea pero no te atreves con los rotuladores, en Les Invasions Ephèmeres puedes encontrar vinilos de cabeceros. Aquí, los toques finales los aportan los cojines, sencillamente con algo de color, y las cortinas a juego, el cuadro enmarcado que da la sensación de realidad que le falta a esta pared (fotos de libros, lámparas de araña, etc)., ah! y esas Jieldé (verdad, Olga?). Me da la sensación que estas lámparas están por todas partes. 
Y un detalle más; fijaos en el mostrador de recepción:
















En esta imagen se aprecia mejor; son pequeñas Torres Eiffel, en blanco y rojo, un detalle très parisien!























Ay, quién pudiera pasar unos días en Paris, y bajar a desayunar pasando por un patio cubierto de vegetación, espejos y rosas, ¿será por eso que Paris es la ciudad del amor?






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