Antes y durante: la pared del dormitorio

Los cambios no siempre son a mejor. Aunque, solo por el gusto de intentarlo, merezca la pena, la verdad es que no hay una garantía cien por cien fiable de que el después sea mejor que el antes. Es ni más ni menos lo que me ha pasado en el dormitorio de invitados. Me gustaba la pared en gris ceniza oscuro, y la combinación de blanco y negro para el textil y los complementos. 


Pero llegó la primavera y tenía ganas de un cambio. Así que compré algunas fundas de cojín en las rebajas de Zara Home, coloqué alzapaños en los armarios y una nueva mesilla, que en realidad es rescatada, y que he pintado en plata y blanco (pero inacabada aún). Y, lo más importante, compré pintura en un tono de azul que pensaba relajante y, oh, craso error! es demasiado luminoso, me recuerda mucho a una habitación juvenil, no me transmite paz sino demasiadas vibraciones fuertes. 





Y bien, así es como está la habitación ahora mismo, demostrando que el ímpetu para coger la brocha no siempre sale bien. De hecho, enseguida compré pintura para de nuevo cambiar el color, esta vez por un rosa sucio (cada vez defino peor). El caso es que ahora creo que no la voy a pintar, y que este verano cambiaré completamente la habitación para convertirla en la nueva habitación para las niñas. Necesitan más espacio, y eso sí que supondrá un cambio total, de iluminación, de camas, de colores,... todo! En el fondo, me encanta que el trabajo en casa nunca termine.

imágenes: Ministry of Deco

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