Mi experiencia en el Hotel Life de Madrid y una nueva lámpara DIY

 Este pasado fin de semana, como os conté, paramos por Madrid; tuve reunión con mis compañeros de Singulares Magazine (es genial trabajar juntos de vez en cuando y no a centenares de kilómetros de distancia como siempre), y también asistí al evento sobre madres blogueras organizado por Madresfera. Hice la reserva en la Antigua Posada del Pez, en el centro, cerca de Gran Vía. La sorpresa al llegar es que parece ser que el hotel tiene nueva dirección y ahora, además de cambiar su decoración interior, también cambia su nombre, y pasa a llamarse Hotel Life.
Y, pese a que el proyecto de interiorismo tiene detalles muy interesantes, muchos con más ideas que necesidad de altos presupuestos, como me gusta a mí, la verdad es que no todo fue bueno; mi opinión negativa la podréis leer también. Os lo cuento un poco más abajo, pero antes, las imágenes (os pido perdón por la calidad de las mismas, me llevé la cámara pero sin tarjeta (ommmm), así que tuve que hacerlas con el móvil)
 


En el lobby del hotel, una pared de lamas de pino sirve como fondo para las letras corpóreas del nombre del hotel, ya sabéis que tan de moda ahora. En las lamas practicaron unos agujeros para crear un jardin vertical bastante sui generis porque, al acercarme, vi que estaba montado con las plantas artificiales Fejka de Ikea, así que se trata de un jardin que no hay que cuidar. Para hacerlo, simplemente practicaron agujeros sobre las tablas.
La solución de los taburetes supongo que es provisional, ya que de momento no hay ni recepción en el hotel (tienes que dirigirte al hotel Abalú, cercano).


En otro rincón del lobby, consola de madera y cristal, que es la misma que encontramos en la habitación, y otros dos rincones más, que se han decorado con dos sofás Acapulco en color turquesa, y con pedestales de madera sobre los que se colocan tres maceteros iluminados desde atrás.
                                               

Y ya dentro de la habitación, nos encontramos con toda una pared pintada con stencil, en la parte superior de un zócalo de obra y, sobre las mesitas que son un cubo de madera como los pedestales de las plantas,  una recreación de la lámpara Campari Light de Ingo Maurer. Pero no es ese el DIY de lámpara que os quería enseñar, seguid leyendo...







Aquí llega lo que me resultó más chocante. Si leísteis la entrada de la semana pasada en la que os enseñaba una cafetería que encontré en Budapest y en la que habían realizado una lámpara a partir de un cuenco de Ikea, os llamará tanto la atención como a mi ver que, con el plato Angenäm de la misma serie, y con el flexo Tertial, han resuelto la iluminación de los pasillos.


El flexo, colocado como aplique, ilumina el plato que, como sabéis, tiene un interior dorado y refleja totalmente la luz. Me recuerda mucho muchísimo a la lámpara Luna Piena de Catellani & Smith, o quizá de la Telchisugiò, aunque aquellas están hechas con pan de oro; hace unos años lo encontré en el Parador de Trujillo, supongo que todavía seguirá iluminando sus pasillos. En el Hotel Life han dado con una opción más barata (28 € en total) que resulta bastante llamativa.


 ¿Qué os parece? Ingenioso, ¿verdad?
Y, ahora, la parte negativa. No soy de carácter conflictivo, pero tampoco me gusta que me tomen el pelo. Cuando hice la reserva en la web, en ningún sitio habla de Hotel Life sino de Antigua Posada del Pez, y en consecuencia la web está desactualizada, y no regalan el desayuno como dicen, etc. Eso es una molestia pero no un problema. A partir de ahí, encontrarte un hotel completamente renovado es una sorpresa... el problema es si no está completamente renovado, cuando se oyen los ruidos del montaje de las habitaciones que todavía no están terminadas, si te encuentras con bultos sin desembalar que tienes que sortear con un carrito y cuando tienes que dormir con el balcón abierto en un barrio ruidoso, durante un junio un poco inestable meteorológicamente y todo debido a que es insoportable el olor a pintura que desprende toda la habitación. 

De verdad, señores del Hotel Life, una buena manera de empezar a rentabilizar su inversión es abrir sólo cuando los clientes pueden resultar satisfechos de su estancia; si eso implica una semana más, simplemente con decir que no hay habitaciones disponibles es suficiente. La única respuesta que obtuve de recepción (del Hotel Abalú), es que lo comentarían... Espero que se pongan las pilas pero, de momento, a nosotros ya nos han fastiadiado la estancia. Por todo lo demás, está quedando muy bien, ya lo véis.


 imágenes: Ministry of Deco




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