Decoración blanca y sencilla en un pequeño apartamento de playa

 

Pocos ornamentos, detalles bien escogidos y la mínima expresión posible en cuanto a mobiliario, no sea que pronto nos invada el desorden. Creo que es el mantra que se debería respetar siempre a la hora de decorar un apartamento de playa, al menos si se utiliza como segunda residencia y no de forma permanente.



En este pequeño piso junto al mar, situado en la lejana costa de Sydney, se practica aquello del menos es más. En él viven una pareja y pronto lo hará su niña, que está de camino. Y también convive con ellos el pequeño negocio de papelería que tiene montado su propietaria. Almacenaje, algún que otro armario estratégicamente situado y la distribución en zonas abiertas parecen tener la clave de que quepa todo en poco espacio. 








Mucho blanco, un leve toque rústico para aportar naturalidad, linos en azules y grises que dan el punto marinero, puertas mallorquinas también en blanco y algún detalle como la iluminación del comedor, crean esta atmósfera náutica tan internacional que no tiene en cuenta que nos hallamos en las antípodas. 


Mi estancia favorita, como casi no podía ser de otro modo, es este dormitorio. Los apartamentos de playa están hechos para descansar, ¿no? Quizá mi fijación venga de esa colcha marroquí de boda, a la que no puedo dejar de mirar. Si os gusta, hablamos de este tipo de textil, handira, en este post.

imágenes: homelife

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