Terraza: manual de uso de un sueño


Una amplia terraza es un sueño. Diría que mejor que un jardin, porque todos los espacios están aprovechados, son productivos y la vegetación está controlada. Si es lo suficientemente grande, como la que ilustra esta entrada, y recorre el apartamento, tendrá su zona de entrada, pavimentada con una gran losa de piedra sobre cantos de grava, un "recibidor" muy minimal y que ya sirve para declarar las intenciones de esta terraza.


Tendrá también una gran mesa, que cuando tienes invitados te permitirá acogerles a todos sin necesidad de tableros adicionales. Y, cuando estés solo/a, te servirá como cuartel de operaciones: para tu café mañanero, para tus cenas à deux, para hacer manualidades con los niños y para sacar el portátil por la noche y escribir un post ;-)


Tendrás tu pequeño espacio chill out. Para ello, ya sabes, puedes improvisar con una estera plástica, un viejo colchón forrado y, eso sí, muchos cojines. Un chill out, como te puedes imaginar, te dejará k.o. a ciertas horas, y seguramente te levantes a las tres de la mañana lleno de picaduras de mosquito (Nota mental: no te olvides de la mosquitera que, por otra parte, añadirá un punto decorativo más a tu idílico espacio exterior).



Una terraza de ensueño tendrá buenas vistas. Y, si no las tiene, las suplirás con una preciosa buganvilla o un jazmín que trepará por la pared de ladrillo visto que te tiene tan cansado/a.



Tendrá, cómo no, una zona de sombra. Si está tan protegida como esta, la orientación será fundamental. Seguro que tiene sus horas de sol al día; si las controlas y te pillan en casa, perfecto.




La vegetación, ordenada en maceteros, que no se diga que la selva te invade. Ya, dependiendo de tus green fingers, vas ampliando o te instalas un pequeño huerto urbano, de un metro cuadrado. Será suficiente para tener tomates de calidad y maravillarte comiéndotelos a mordiscos con un poquito de aceite y sal. En la ventana de la cocina, que por supuesto da a la terraza, aromáticas en maceteros de zinc. Ponles pizarritas si no quieres poner salvia cuando querías poner romero (esto es solo para principiantes, porque no hay nada más satisfactorio en el mundo del cocinillas que distinguir cada planta aromática por su nombre).




¿Una fuente? ¿Una pecera? Bueno, esto ya puede ser más complicado, pero no lo descartes si te relaja mirar una lámina de agua, si te pones unos pececillos rojos y te gusta jugar  a "Buscando a Nemo".


¿Es o no es un sueño? Como diría Clooney, "What else?"


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