Nuestro nuevo estor enrollable noche y día



Cambios en casa! Una de las frases que más me gusta pronunciar es esta. Los cambios siempre son positivos, porque la intención de los mismos es la de mejorar y, en esta ocasión, en que el turno ha sido la decoración de la ventana de la cocina, la mejora ha sido sustancial.

La ventana de nuestra cocina es  bastante grande porque nuestra intención con la reforma fue la de imitar un rincón de un restaurante que nos gustaba; la mesa apoyada sobre la ventana, que era bastante bajita con respecto al suelo, hacía que perdieras un poco la noción de interior y te volcaras sobre el jardín. No sé si conseguimos exactamente lo que queríamos, pero lo cierto es que nuestra ventana es grande, y hay poca distancia respecto al suelo. Hasta hace unos días estaba vestida con dos estores de cañizo negro, una opción poco adecuada pero que en su día me convenció sobre todo porque combinaba con la cocina, mitad negro, mitad blanco. No tengo fotos de estos días, pero podéis verlos en este post sobre la cocina (clic aquí).


Nuestro nuevo estor enrollable Noche y Día, que ahora veis en imágenes, surgió de una propuesta de Stor Planet, una marca especializada en todo tipo de decoración para vestir las ventanas. Me ha encantado el estilo tan pulcro que le da a esta zona de la cocina :-)

La colocación ha sido muy fácil, coser y cantar; los estores incorporan una pieza que es la que se une a techo o a pared y a partir de ahí puedes desplazar el estor, y en un momento se queda perfectamente colocado, un hurra por los ingenieros porque de verdad que se adelanta mucho. Y el funcionamiento, igual que cualquier otro estor con la diferencia de que, al ser un estor doble, y estar confeccionado con un tejido de rayas horizontales, alternando las transparentes y las opacas, permite regular la intensidad de la luz y jugar con las transparencias.



Los efectos de la luz son muy interesantes de observar a lo largo del día. En nuestra cocina la luz directa da por las mañanas, y es bonito ver cómo incide sobre el estor y se refleja en el suelo.
Al mismo tiempo, también permite una mayor privacidad cuando la necesites, con un leve movimiento de mano ya consigues bloquear la visión del exterior. No es nuestro caso porque no tenemos vecinos por esta parte de la casa, pero es un punto a tener en cuenta, porque evitas tener que estar apagando luces o bajando persianas cuando solo quieres aislar la visión durante un momento o no quieres perder la noción de que es de día (porque la luz sí puede pasar por los extremos laterales del estor).


Este estor de doble caída, de la colección Duolux es, en mi experiencia, una solución muy cómoda para controlar la luz y sobre todo para crear efectos decorativos con ella, y además ocupa menos espacio que una cortina convencional. Lo elegí en gris, soy muy fan de este color yo, pero también está disponible en colores fácilmente combinables como el blanco, o con más presencia, como el ciruela (puedes verlos aquí).


La vista se te va acostumbrando a las cosas que tienes alrededor y muchas veces no te das cuenta de que son muy mejorables, simplemente porque llevan un tiempo ahí. Eso es más o menos lo que me pasaba en la cocina, que ahora tiene una línea más minimalista, diría que más limpia, más acabada. Es lo que tienen los tratamientos decorativos de las ventanas: ya sean estores o cortinas, lo cierto es que además de permitir gestionar la luz consiguen darle más relevancia al hueco. Así que la experiencia del cambio no puede ser más positiva.

¿Qué os parece esta nueva incorporación a casa? ¿Conocíais los estores de Stor Planet?

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