Vivir en dos alturas: un loft con sello femenino y los colores de moda


Un diez por este apartamento en dos alturas. Un bombón parisino que destaca por sus espacios abiertos pero conectados por el color, con una decoración caprichosa en principio pero muy bien armonizada. Del salón-comedor-cocina parte la escalera de caracol que conecta con el dormitorio y el despacho situados en el piso superior pero  abiertos a través de la barandilla al espacio inferior, y bañados igualmente por la luz que entra de la gigantesca pared de cristal del salón.


Y, como os comentaba en el título del post, la perfecta dosis de pasteles (enamorada me hallo de ese sofá rosa), el toque geométrico en los cojines, de los azulejos del antepecho de la cocina o de la cerámica perfectamente dispuesta en la estantería abierta del comedor, son todo pura tendencia. Lo mismo sucede con la lámpara de pie, una versión de la clásica Arco de Achille Castiglioni para Flos, pero revisitada en cobre. ¿Hay algo que combine mejor con el rosa palo/nude/maquillaje que el tono metalizado del cobre?








Y, acerca de la estantería abierta del comedor, como mínimo quitarse el sombrero ante el ejemplo de buen estilismo. No es fácil agrupar los objetos con tan buen tino, aquí la disposición de elementos hace que se convierta en un foco de atención magnífico. De hecho, la forma de colocar los platos les da entidad y protagonismo atrayendo la mirada sobre ellos. El tono turquesa de algunos conecta directamente con la butaca Acapulco del salón; una mezcla (la de la butaca con el sofá rosa) que no parece muy convincente en un principio pero que, como vemos, funciona.




Y, de nuevo, el turquesa en las contrahuellas de la escalera. Si tenéis una escalera de madera o enlucida, dar aquí un toque de color es sin duda una idea muy interesante. Y, lo mejor, que puede cambiar según cambias la decoración, o aunque sea, cambias los textiles. El aire será totalmente nuevo.




En el dormitorio del altillo, el colchón reposa sobre un escalón, y el cabecero se ha organizado con unas sencillas cortinas que esconden una estantería, un almacenaje necesario en este espacio pero que queda disimulado detrás de la caída de tela. Y, de nuevo, el cobre, en las lámparas que cuelgan a ambos lados de la cama y que permiten iluminar sin ocupar espacio sobre unas mesitas (que, por otro lado, no hubieran tenido cabida).







Por último, el rincón de trabajo, para el que Dune, la propietaria del apartamento, ha elegido mobiliario de Ikea. El escritorio estrecho en gris queda perfecto con la tarima de pino, aunque visto el espacio que tiene por detrás, probablemente estaría más cómoda en una mesa con más profundidad. Aún así, esta serie me encanta por cómo permite tener un despacho en un espacio mínimo (aunque largo, eso sí, y en el que pueden trabajar dos personas). La lámpara de mesa es la Pipistrello, otro clásico del diseño, obra de Gae Aulenti y que recibe su nombre del murciélago. El parecido es más que evidente.



Y algunas ideas de shopping por si quieres recrear este look femenino y contemporáneo en tu casa:




Funda de cojín geométrico 45x45      Pareja de sillones de jardin Acapulco
Puf marroquí de piel color cobre         Lámpara de pie arco en cobre 
Alfombra piel de vaca       Platos de gres turquesa        Butaca rosa        Réplica Eames blanca
Lámpara de mesa Pipistrello lacado negro 

Imágenes

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