Vivir en un barco: un espacio para madre e hija


Valérie, decoradora de interiores, y su hija Margot, de diez años, viven en un barco atracado en un canal de París. Tan romántico como suena y tan atractivo como vas a ver en las siguientes imágenes. Lo que empezó como un proyecto para poner a la venta, continuó como la idea un poco más caprichosa de tener una casa de vacaciones en el centro de la ciudad y terminó siendo un sueño hecho realidad, un hogar para vivir permanentemente; así de enamorada quedó ella misma de su obra.Y no es para menos porque, aunque el espacio reducido de un barco pueda ser una limitación, las soluciones para maximizarlo y, sobre todo, para sacar partido de sus rincones y hacerlos tan útiles como bellos y fáciles de vivir, hacen que el proyecto funcione.


En los meses de buen tiempo, la cubierta es el espacio para socializar, mientras que el espacio del salón, en la imagen inferior, y de la cocina-comedor, más arriba, se consiguió añadiendo un vagón de tren (¡!). Esta estancia, que se completó  con una estufa de leña, es donde madre e hija pasan la mayor parte de su tiempo.


Aunque los metros son escasos, Valérie consiguió crear un rincón de despacho. En todas partes la iluminación se consigue con flexos en las paredes, los libros recorren en altura el perímetro de la habitación y los sofás o camas tienen almacenaje inferior.


En la habitación de Margot, de diez años, es la que está pintada en tonos más claros. Valérie no acostumbra a pintar en color blanco porque asegura que el mobiliario tiende a desaparecer, crea menos interés, si se coloca frente a una pared blanca. Un dormitorio sencillo y práctico que demuestra que vivir en un barco es posible.


Cálida, acogedora y súper interesante manera de vivir, ¿no os parece?

Imágenes

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