ROOM TOUR: últimos cambios en el dormitorio

Sin parar voy haciendo cambios en la casa, de mover cosas, de incorporar muebles y otras piezas y, aunque quiero, lo cierto es que no soy tan rápida convirtiéndolos en un post. Me falta un poquito de agilidad para preparar la sesión, hacer las fotos y acabar mostrándolas aquí. Por eso me he dado cuenta de que creo que no os he enseñado mi dormitorio tal como está ahora. Sí que lo hice al principio de mudarnos a esta casa; tras la reforma no teníamos más presupuesto para piezas como el cabecero, e improvisé uno cuya principal finalidad era proteger la pared de las rayaduras del somier (que estuvo colocado varios años, de hecho) y que me costó poquísimo de hacer (sigue siendo uno de los posts más vistos del blog, podéis releerlo haciendo clic aquí).





Pues bien, después de un viaje a Marruecos, conseguí mi querida colcha handira, que es ahora el cabecero de la cama, sustituyendo a las placas de poliestireno de las que os hablaba hace un momento. En realidad, se queda un pelín estrechita, porque la cama es de 180 cms., pero me sigue encantando; tiene un punto entre chic y tradicional muy atractivo para mí (en este post, clic aquí, tienes más ideas con estas colchas tradicionales marroquíes, tejidas como regalo para la novia antes de la boda).



La handira es de color piedra, y tiene lentejuelas plateadas. Esa combinación de colores y texturas permite combinarla con un buen montón de colores neutros, pero también añadir color. Para mí, los neutros deben estar en las superficies grandes, como las cortinas, que son de un color gris acerado, o la cama, que siempre tengo vestida de blanco. En relación a la cama, os enseño la última incorporación al dormitorio: un protector de colchón, de rizo, muy fresco (y que se adapta perfectamente a colchones gruesos como el mío, lo que es todo un hallazgo), y unas sábanas bordadas, 100% algodón peinado de 180 hilos, un auténtico lujo a la hora de dormir. Ambos son de Burrito Blanco, una marca de larga trayectoria, lo que siempre da mucha confianza. Me encanta la franja bordada de las sábanas y la frescura del algodón, ese punto almidonado que tiene la hilatura con semejante trama. Soy incapaz de dormir con fibras artificiales, y mucho menos en verano, cuando lo más agradable que puedo imaginar son unas sábanas como estas.



Frente a la cama tenemos un largo tocador de acabado roble, con dos taburetes trenzados de Zara Home y dos lamparitas de mesa, con pies de Maisons du Monde y pantallas de lámpara amarillas que compré en una tienda de segunda mano. Siempre me ha gustado jugar a la simetría, se ve todo muy ordenado, pero ahora mismo tenemos ahí una tele estropeando la composición (y que además, no ponemos en marcha nunca). Hace un tiempo hice unos cuadros para este rincón, pero terminé regalándolos (eran geométricos, puedes verlos en este post sobre cómo hacer tus propios cuadros).


Frente a la puerta de la terraza, coloqué una única caída de cortina de rayas gris y blanco en seda salvaje. Está rozando el suelo, nunca sé bien del todo la altura ideal para una cortina porque todas tienen sus pros y sus contras, pero reconozco que me gustan tocando el suelo.




Otro rincón de la habitación es el de sofá, que se aprecia levemente en la imagen. Es un sofá de los años 70 en color caramelo. Era de mi abuela, además de que me encanta, me recuerda a ella, así que no podría prescindir de él. Delante, una mesita alta de caña, con la banqueta tapizada, nos sirve como maletero para nuestras constantes idas y venidas de fin de semana.


Se trata de un dormitorio de una casa muy cerca del mar, por eso, aunque elegante, quería que resultara poco complicado y fácil de vivir, un look costero un poco renovado, esa era mi intención al abordarlo, aunque lo cierto es que se ha ido decorando poco a poco, según hallazgos :-).


Y aquí tenéis una vista completa del dormitorio, con mesitas de espejo de Habitat, y lamparitas de cerámica caladas. Eran unas lámparas de mesa, pero las transformamos en lámparas de suspensión colocándolas en el techo, a ambos lados de la cama, liberando el espacio en las mesitas, que no son demasiado grandes, ni me gusta verlas demasiado llenas ;-).




Amarillo, plata, beige, gris y caramelo podrían parecer una combinación arriesgada, pero creo que funciona y sobre todo lo hace porque el blanco de las sábanas de Burrito Blanco (podéis encontrar este modelo en su página web, clic aquí), atenúa la intensidad de la mezcla de colores y funciona como lo que es, el neutro perfecto.




Et voilà! hasta aquí el tour por mi dormitorio. Si os ha inspirado en algún proyecto que tengáis en mente, comentad!!


0 comentarios:

Me encantará comentar esta entrada contigo

© Ministry of Deco | Diseño por Photonica