Placer hogareño en un apartamento de 33 m2 con terraza


Sin duda, estos días de confinamiento nos hacen mirarnos hacia dentro, hacia lo más hondo de nuestro ser como personas y como sociedad, pero también hacia lo más hondo de nuestra casa. Y de qué manera! a estas alturas seguro que ya has limpiado hasta el horno. Se agudiza el ingenio, se repiensan las esquinas, se vive la casa de una forma tan intensa que incluso produce extrañamiento. Estar en casa SIEMPRE nos obliga a mantener una relación cordial con nuestra casa, y a mirarla con otros ojos. Por eso, este apartamento tan pequeño (son solo 33 m2) me ha parecido muy interesante para reflexionar cómo nos movemos por casa, cómo la vivimos, cómo la sentimos y qué importante es estar a gusto en ella.


Por supuesto, la terraza ayuda, y muchísimo. Tener ese trocito de cielo, como decía mi yaya María, que es solo tuyo, y que te da tanta paz, es un alivio sensorial importante, sin importar mucho el tamaño del pulmón verde. Ojalá que esta crisis impuesta y que todos deseamos olvidar ya al menos sirva para replantear la forma de vida en sociedad, en cubículos en los cuales muchas veces se ha dejado de lado el espacio exterior, tan necesario.


El resto de la casa, un apartamento como veis muy pequeño, está abierto al exterior e intenta jugar siempre con ambos mundos. El espacio más amplio es el formado por cocina, comedor y salón. La casa comparte suelo de madera, muy oscuro. Un reto para un espacio tan limitado, pero que funciona aquí perfectamente tanto por la calidad de luz como por el hecho de que resulta ser un fondo perfecto para el mobiliario tan bien elegido.


En toda la casa campea un aire colonial, con regustos industriales y rústicos. La mezcla es muy intensa, pero para hacerla posible la interiorista, Nancy Geernaert de Just in Design (en París, como el apartamento), se ha valido del negro como hilo conductor, que se repite en el suelo, en el mobiliario de la cocina o en la mesa de comedor hecha a medida. Convive con tonos y materiales naturales, como la rejilla de la lámpara, de la que seguro ya te has enamorado (es de Market Set), el textil o la cuerda de las sillas (de La Redoute).






En el dormitorio vuelve a estar presente el tema del apartamento, ahora derivado hacia un lado algo más tropical, con el mural efecto grisalla (es de Isidore Leroy, date una vuelta por su web porque merece mucho la pena la colección de papeles pintados y murales). La cama, con cabecero de rejilla, es de Made. El dormitorio se abre a la terraza, paralela al apartamento, y se separa del resto con un cerramiento de estilo industrial. Aunque este dormitorio tiene una gran salida al exterior, y los límites entre dentro y fuera se diluyen, los cerramientos en cristal con perfilería metálica (lo que los ingleses llaman French Doors) son una opción idónea para dividir espacios en estudios o pisos pequeños sin ventanas. Pincha este enlace para ver un buen ejemplo de carpintería metálica en negro.


En el aseo se ha buscado la sencillez igualmente, con una encimera volada de madera, una balda inferior, y un revestimiento mínimo de sencillos azulejos cuadrados en tono mostaza. Desde la cortina de ducha, en lo que parece ser lino en color gris, hasta el lavabo, de cerámica en negro, pasando por las cestas de almacenaje, todo continua la línea estilística del resto del apartamento, lo suficientemente en tendencia, y lo suficientemente atemporal.

¿No está mal recrear el trópico dentro de casa, verdad? ¡Convirtámosla en nuestro paraíso!


:-)









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