Un garaje reconvertido en casa de invitados


Cuesta creer que este apartamento para invitados ha nacido a partir de un espacio desaprovechado anexo a una casa, y que estaba a medio construir sobre el garaje de la misma. Increíble la transformación de un espacio de almacenaje con poco uso que ahora es un pequeño estudio con mucha luz (aunque tuvieron que abrir ventanas en el techo para que llegara a todos los rincones), muy ordenado y con una paleta de color que describiría como atrevida y sorprendente, pero también muy calmada, aunque suene a paradoja. Rojos y azules conviven armónicamente en el espacio. La clave es que lo hagan sin destacar unos por encima de los otros, y sobre una gran base clara.





Un bloque que recorre toda la pared longitudinal nos lleva desde el recibidor, con banco y perchero, muy útil, hasta la cocina y la zona de lavado. En la cocina, encimera y trasera comparten material, de Dekton. El objetivo ha sido hacer de esta zona algo lo más práctico posible, pero lo menos llamativo posible, que cumpla su función pero que pase desapercibido para que el verdadero protagonismo se lo lleve la zona de salón y comedor, adonde, solo por el color, se dirige nuestra mirada.


La zona de lavado se ha equipado con un armario con el mismo acabado que toda la pared panelada, pero con celosía de madera. Esto permite la aireación de las prendas que hay en su interior, ya que por la escasez de espacio y por la disposición del apartamento no era posible colocar un tendedero al exterior. Un genial trabajo de carpintería que hace que, aunque el espacio no sea grande, todo tenga su lugar y no se eche nada de menos, convirtiéndolo en muy habitable.

 


En el dormitorio se vuelve a repetir la paleta de color. Sorprenden los dos tonos intensos que se han utilizado en todo el apartamento: granate y azul real, que se compensan con rosa, beige y algunas pinceladas de mostaza. Las cortinas de lino en dos tonos, con la parte inferior más oscura y rozando el suelo, me han conquistado.


El baño tiene buen tamaño pero además consigue aumentar visualmente la sensación espacial gracias a la pared forrada en espejo, que amplía la ilusión de la bancada doble. Sobre los espejos, un lucernario baña la estancia de luz natural. Y bueno, cerámica rosa, ¿por qué no?




1 comentarios:

Arquitectura dijo...

Que buen trabajo, me hubiese gustado ver garaje en su etapa inicial. Gracias por compartir.

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